Corte reducido a minutos
Se prueba entera en el destino y el DNS se cambia en la franja de menos tráfico de tu negocio.
Cambiar de hosting, de plataforma o de proveedor de correo sin cortar el negocio: se prepara todo en paralelo, se comprueba, y solo entonces se cambia el DNS. Redirecciones una a una para no perder el posicionamiento ganado.

Cambiar de hosting, de plataforma o de proveedor de correo da miedo por buenas razones: una migración mal hecha tira el posicionamiento ganado en años, pierde correos o deja la tienda cerrada en hora punta. Casi todos esos desastres vienen de lo mismo, que es cambiar el DNS antes de haber comprobado que el destino funciona.
Nosotros lo hacemos al revés. Se levanta la copia completa en el destino —archivos, base de datos, configuración y buzones—, se prueba entera con el sitio todavía en producción en el origen, y solo cuando está comprobada se cambia el DNS, en la franja horaria en la que menos daño hace en tu negocio. El corte real acaba siendo cuestión de minutos.
Después viene la parte que más se salta: las redirecciones. Si la estructura de URL cambia, se mapea una a una para que Google y los enlaces existentes sigan llegando a su sitio. Revisamos errores 404, comprobamos que el correo entra y sale, y vigilamos posiciones y tráfico las semanas siguientes, que es cuando aparece lo que se ha quedado por el camino.
Se prueba entera en el destino y el DNS se cambia en la franja de menos tráfico de tu negocio.
Verificación de todas las URLs, redirecciones 301 y metaetiquetas para no perder posicionamiento.
Traslado completo de todos los buzones de correo sin pérdida de mensajes.
Comprobación exhaustiva de web, emails, formularios y funcionalidades tras el cambio.
Copia completa del origen antes de empezar, para que haya marcha atrás si algo no cuadra.
Las semanas siguientes seguimos vigilando posiciones, correo y errores 404, que es cuando aparece lo que se quedó por el camino.
Copia completa del origen antes de empezar y prueba en el destino con el sitio aún en producción.
Redirecciones mapeadas una a una y vigilancia de posiciones las semanas siguientes al cambio.
El cambio se hace en la franja de menos tráfico, con el corte reducido a cuestión de minutos.
Una migración bien hecha es la que nadie nota: el cliente sigue comprando y el comercial sigue recibiendo correo mientras por debajo ha cambiado todo.
Cuéntanos tu proyecto. Te decimos cómo encaja migraciones web en tu sistema digital.