Acceso por roles
Cada perfil ve y hace exactamente lo que le corresponde.
Áreas privadas de cliente, paneles internos y portales de proveedor. Herramientas de trabajo, no folletos: se miden por lo bien que resuelven la tarea.

Una aplicación web no es una web con login. Una web se visita; una aplicación se usa a diario para trabajar. Eso cambia todas las prioridades: importa la velocidad de cada acción, la claridad de los estados, y que se pueda operar sin manual.
Los casos que más nos piden son tres: un área privada donde el cliente consulte su información sin llamar por teléfono, un panel interno que sustituya a la hoja de cálculo compartida, y un portal donde proveedores o colaboradores suban documentación y vean su estado.
Las construimos con tecnología moderna —React y TypeScript sobre una base de datos seria— para que abran rápido, aguanten crecer y sigan siendo mantenibles dentro de tres años. Con permisos por rol desde el principio, porque añadirlos después siempre sale mal.
Cada perfil ve y hace exactamente lo que le corresponde.
La información puesta para decidir, no para rellenar pantalla.
Optimizada para las acciones que se repiten cien veces al día.
Lee y escribe en vuestros sistemas por API, sin duplicar datos.
Se usa igual desde el ordenador de la oficina que desde el móvil en ruta.
Cifrado, copias y registro de accesos desde el primer despliegue.
El cliente consulta su información solo, en lugar de preguntar lo mismo cada semana.
Se acaban las versiones descuadradas y el 'no toques que lo tengo abierto'.
Lo que hoy son cinco pasos manuales pasa a ser uno.
La aplicación interna es el satélite que no ve nadie desde fuera y sin el que la nave no vuela.
Estos son los sectores en los que ya lo hemos montado y sabemos qué falla.
Cuéntanos tu proyecto. Te decimos cómo encaja aplicaciones y portales web en tu sistema digital.