Diseño REST o GraphQL
El estilo que encaje con vuestro caso, no el que esté de moda.
La pieza que hace posible todo lo demás. APIs documentadas, autenticadas y versionadas, para conectar lo que tenéis sin parches que se rompen solos.

Una API es el idioma común entre dos programas. Sin ella, conectar dos sistemas acaba en exportaciones manuales a CSV, macros que solo entiende quien las hizo y un proceso que se rompe el día que alguien cambia una columna.
Trabajamos en dos direcciones. Construimos la API que expone vuestros datos hacia fuera, para que vuestra web, vuestra app o un partner puedan consultarlos de forma controlada. Y construimos la capa que consume APIs ajenas, cuando hay que traer información de un proveedor o de una plataforma.
Cuidamos lo que diferencia una API que dura de una que da problemas: autenticación seria, control de peticiones, versionado para poder cambiar sin romper a quien ya la usa, y documentación que permita a otro equipo integrarse sin llamarnos.
El estilo que encaje con vuestro caso, no el que esté de moda.
Tokens, claves y alcance por consumidor, con caducidad.
Se puede evolucionar sin romper a quien ya está integrado.
Con ejemplos que funcionan, para que otro equipo se integre solo.
Alertas cuando algo empieza a fallar, no cuando ya ha fallado.
Límites por consumidor para que un pico no tumbe el servicio.
Los datos viajan solos entre sistemas, en el momento y sin intervención.
Una API bien diseñada sobrevive a los cambios de los dos lados.
Con la API montada, cada nueva herramienta se conecta en días.
La API es la gravedad del sistema: no se ve, y es lo que mantiene a todos los satélites en su sitio.
Estos son los sectores en los que ya lo hemos montado y sabemos qué falla.
Cuéntanos tu proyecto. Te decimos cómo encaja desarrollo de apis en tu sistema digital.